Le Théâtre des Confettis
País: Canadá
Género: teatro
Idioma: español
Edad mínima recomendada: 8 años
Franja de edad recomendada: a partir de 8 años
Duración aproximada: 55 minutos
Aforo del espectáculo: 300 personas
www.theatredesconfettis.ca
"ES UNA OBRA QUE ABRE UN HORIZONTE DE ESPERANZA CON UNA POESÍA QUE DESPEJA
LAS NUBES MÁS GRISES Y EL DOLOR MÁS GRANDE. EL TEXTO ES UN CANTO A LA BELLEZA". - Le Soleil.
Gracias a un diario íntimo recuperado de un viejo baúl olvidado, podemos penetrar en el corazón de
la España de los años 40, en un pueblo de Cataluña. Joan Casesnoves-Durante es un niño de diez
años. La Guerra Civil que ha desgarrado su país por fin ha terminado. Una mañana, Joan se
despierta con una palabra nueva en su cabeza, una palabra que no aparece en ningún diccionario.
Es una palabra mágica, magnífica, virgen de significado, a la que se empeña en darle un sentido
auténtico. Y es que Joan, como su padre, tiene un pie en la Tierra y el otro en la Luna.
Joan no ve a su padre desde hace mucho tiempo. Años antes tuvo que marcharse, primero a la
guerra, que perdió por haber querido un mundo mejor y después, a la prisión. El padre de Joan es
un inventor, pero de una clase muy especial: un inventor de ideas. Por desgracia, en esos tiempos,
no se aprecia a quienes quieren ir más allá de lo consabido. Pero por fin, tras cinco años de
ausencia, regresa al hogar.
La complicidad entre el padre inventor de un mundo mejor, y el hijo inventor de palabras, se produce
de inmediato. Tierno y luminoso, su reencuentro es breve, pero independientemente de lo que
ocurra, la Luna siempre estará en su sitio. Joan y su madre embarcan hacia América. En un rincón
de su equipaje, el diario íntimo que habla de la luna de España, de los limoneros y los días olvidados
estará dormido durante años. Un viejo diario que el hijo de Joan acabará por descubrir un día.
Inspirado en cuentos del escritor catalán Calders, este texto escrito y dirigido por Philippe
Soldevila nos habla de los lazos entre padre e hijo pero también de la importancia de la memoria,
de la imaginación y de la poesía. Hijo de padres españoles, a Soldevila siempre le han fascinado las
cuestiones identitarias ligadas al exilio. “Contes de la Lune es un homenaje a mi padre que perdió al
suyo siendo demasiado joven. Lo he escrito para transmitir la belleza de su herencia a sus diez
nietos”, dice el autor y director.
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